Son un grupo de cascadas situadas en el río Niágara, falso río, ya que no desemboca en el mar, sino que comunica los lagos Erie y Ontario que marca la frontera entre Canadá y Estados Unidos. Situadas a unos 236 metros sobre el nivel del mar.
No te pierdas las dos cascadas más famosas y grandes, separadas por una pequeña isla: las más espectaculares Horseshoe Falls y las American Falls.
Alrededor de la orilla canadiense se ha creado un complejo de hoteles, casinos y lugares de ocio familiar enfocado al público turístico; mientras que en la orilla estadounidense hay una zona de parque y algunos comercios turísticos. Si tenemos la documentación necesaria, podemos pasar de una a otra orilla a pie cruzando el puente y la aduana. Si cruzamos del lado canadiense al estadounidense hay un pequeño peaje de unos 50 centavos, mientras que si lo hacemos al revés no lo hay. Una de las atracciones más interesantes de la zona es el barco Maid of the Mist que navega en la temporada de verano y que te permite llegar lo más cerca posible de las cataratas. Cuesta unos 20 dólares y es una experiencia que merece mucho la pena.

